En la reunión de apoderados, la mamá de Andrea conoció a los padres de un compañero de básica. Los tiempos eran difíciles y toda ayuda se valoraba. Así que cuando la mamá de Michel le ofreció trabajo, no dudo en aceptarlo. Ella lavaba y planchaba. Generalmente Andrea y su hermano menor la acompañaban, púes no contaba con alguien que los cuidara. El otoño terminaba y Sol se hacia sentir por las mañanas. Con el tiempo nació una amistad entre ambas familias. Cierta afinidad nació entre Andrea y la hermana de su compañero, quien era algo mayor. Solían pasar tardes enteras, después del colegio y junto a vecinitas, jugando alrededor de la manzana que circundaba la propiedad. Incluso gracias a que prestaban sus juguetes, aprendió a montar bicicleta en unas horas, con menos costalazos de los que calculaba soportar. Un día, aburrida de la rutina y de escuchar riñas infantiles, decidió alejarse poco a poco, sin que notaran su ausencia. Se adentró a lo largo del sendero que conducía a un camino de tierra con cercos de mora a ambos lados. El sector era sin duda residencia de dueños de fundos o parceleros. Caminó pausadamente. Se detenía a observar atentamente las enormes construcciones coloniales y la abundante vegetación alrededor. De pronto sin explicación, se paro frente a un inmenso portón de madera, el cual se abrió casi al instante, sin que pudiera distinguir los detalles del material y confección utilizados. Ante sus ojos asombrados, las puertas se abrieron de par en par. Se divisaba un paisaje bellísimo lleno de árboles y flores, todo era verde. Un agradable olor a pasto recién cortado y de tierra mojada la sedujo sin tregua. Cerró los ojos y respiro profundamente cada aroma. Sintió intensamente los ruidos de la naturaleza. Al levantar los párpados, y salidas de la nada, visualizó dos figuras que se acercaban casi flotando. Dos hermosas jovencitas de no más de 13 años. De piel rosada, pelo largo, rubio y delicadamente adornado de flores naturales y trenzas. De ojos grandes y azules como el cielo. Vestían túnicas blancas como la nieve, de hilo y seda con finos bordados que cubrían hasta los tobillos. Con apropiada delicadeza la tomaron de los brazos invitándole a entrar. La conducían con la emoción de la llegada de quien se ha esperado Sus gestos delicados, como pétalos de rosas, pero de gran fuerza interior, que irradiaban de sus miradas y sonrisas, iluminaban su rostro y con ello todo resplandecía. No le hablaron, pero telepáticamente les comprendía. El lenguaje del silencio. Se detuvieron al llegar a una especie de jardín encantado, con una gran pérgola, y en medio un fabuloso y singular árbol que daba la sensación de haber sido coloreado por un maestro. De sus ramas colgaba un columpio decorado de flores silvestres como enredaderas. La sentaron en él y le impulsaban. Al adquirir altura, el corazón parecía salírsele por la boca, con cada ir y venir. Los aromas que se mezclaban de la naturaleza y el perfume de sus cabellos y su piel le daban ganar de chupar como a un dulce. De pronto, una avalancha de niños de todas las razas y edades, le rodearon. Se empujaban entre ellos ansiosos por estar lo más cerca de Andrea. Tocaban sus cabellos, su ropa, sentían su olor y analizaban su rostro, al mismo tiempo de murmuraban quien era. Reconociéndola y alabándole como el ser digno y especial que les habían anunciado. Dentro del bullicio asombrosamente no advertío gritos, risotadas o alguna vibración irritante. Sonreían armoniosamente y sus ojos brillaban con la intermitente chispa de la picardía infantil, mezcla de entusiasmo y curiosidad. Sus pupilas las veía dilatar de asombro al descubrir y examinar cada detalle de su presencia. Aquellos iluminados ojitos y amplias sonrisas vienen a su mente cada vez que siente agitado el corazón y cosquillitas en el estómago. Andrea pensó que le habían confundido. Pero comprendió la extraña belleza que poseía. No lo mencionó, pero se reía de pensar que exageraban o, por la curiosa sensación que le produjo tener la seguridad que hablaban sus corazones y de verdad lo pensaban, sentían y creían. Le afloraron sentimientos puros, sinceros y verdaderos. Se sintió parte de todo, valorada y muy especial. Fue una bienvenida y/o reencuentro sublime. Floto entre las nubes y se sintió protagonista de un mágico cuento. Aunque su mente le decía que se trataba de una simple confusión de identidad. Le había pasado un par de veces. Siempre la encontraban parecida a alguien. O bien, la madre naturaleza la invito a soñar y crear, como forma de agradecer su aprecio por el paisaje, aromas, melodías, silencios, colores, texturas, la vida en todo su esplendor; que siempre está y a la vista de todos; pero que pocos se detienen a contemplar. Lo anteriormente relatado se le manifestó por alrededor de 15 ó 20 minutos, y quizás menos o más. Su cuerpo y su ser lo vivió de forma lenta y serena, pero su alrededor parecía transcurrir más rápido, como si lo que le rodeaba se desenvolvía ansioso y excitando, o de que las energías de todos esos niños, aceleraban la vida a su alrededor, al mismo tiempo que se multiplicaba. En Andrea, se producían fuertes emociones interiores. Como si el corazón se le hinchara de AMOR. Y eso se reflejaba en la intensa luz que sentía brillar en todo su rostro e incluso con una especie de ardor sutil en todo el cuerpo. Podía ver que pequeños rayos luminosos se escapaban de sus ojos y boca, he iluminaban toda la escena. Del mismo modo que le guiaron hacia el interior de aquél mágico lugar, las bellas muchachas la acompañaron hacia la salida. Cada una le beso las mejillas, dejándola en el mismo sendero de tierra y mora que la encontraron y al unísono se cerraron las puertas del portón que había visto al principio. Se quedo unos minutos dándole la espalda, sin deseos de voltear y enfrentarlas cerradas, con la mente perdida en divagaciones, tratando de asimilar lo mejor posible lo vivido. Se dio vuelta lentamente, cerró los ojos, quizás imaginado que no habría nada, ya que no escuchaba los susurros que aún se oían poco antes de la despedida. La madera de las dos enormes puertas se notaban distintas y no logró escuchar ni sentir nada, por más esfuerzo que hizo. Una fresca brisa le saco de sus divagaciones tras darse cuenta que casi era de noche. Apresuró el tranco, “como dice su lela”. El temor a un reto e incluso un castigo le hacían correr más y más rápido. Al llegar, se percato que no se había notado su ausencia mayormente. Tal vez el pensar en la preocupación de su Madre, la agitación del acelerado regreso, junto con las preguntas de su hermano que, sí noto la fuga, borró de su mente lo increíblemente vivido a los 7 años. Hoy, la infinita paz, armonía y belleza de aquél mágico y misterioso jardín; y la luminosidad que transmitieron esos ojos transparentes como el agua, le volvió de súbito después de 3 décadas. Recuerdos que siempre estuvieron en su corazón pero que su mente bloqueó. Miro al cielo y se prometió jamás olvidar sus sueños y alegrías.
Dedicada de todo corazón a M.A.G.R.
En cierta etapa de la niñez alguna mascota nos ha hecho muy felices con su compañía.
Gatos y perros, por lo general, nos han enseñado el valor de la lealtad, el amor y la paciencia.
Aprendimos a cuidarlos, conocerlos y entenderlos.
Dicen que la mascota forma su personalidad por medio de vínculos afectivos o emocionales con su dueño.
Dales lo mejor de ti y recibiras el doble y sin límite.
Gatos y perros, por lo general, nos han enseñado el valor de la lealtad, el amor y la paciencia.
Aprendimos a cuidarlos, conocerlos y entenderlos.
Dicen que la mascota forma su personalidad por medio de vínculos afectivos o emocionales con su dueño.
Dales lo mejor de ti y recibiras el doble y sin límite.
miércoles, 6 de enero de 2010
SOY DE TI
Todo esta tan quieto
La calma me sumerge
En mil recuerdos tuyos
Nuestros momentos
Te imagino en la penumbra
Y converso con su sombra
Me haces sonreír!
Te siento y te pierdo
Te amo y te odio
Te necesito y me oculto
Te añoro y te olvido
Como sacarte de mi mente
Si estas metido tan hondo
En lo inhóspito de mi ser
A veces te siento tan mío
Creo que conduces mis sentidos
Cada pensamiento
Cada movimiento
Cada palabra
Parece naciera de tu ser
Te veo en mis recuerdos
Te siento en mi memoria
En mis sueños estás
Despierta y dormida
Que más quieres de mí
Que más me queda sin ti
Soy la sombra de mi ayer
Soy la luz de la esperanza
Soy lágrimas de alegría
Soy un pedazo de la nada
Soy lo que haz echo de mi
La calma me sumerge
En mil recuerdos tuyos
Nuestros momentos
Te imagino en la penumbra
Y converso con su sombra
Me haces sonreír!
Te siento y te pierdo
Te amo y te odio
Te necesito y me oculto
Te añoro y te olvido
Como sacarte de mi mente
Si estas metido tan hondo
En lo inhóspito de mi ser
A veces te siento tan mío
Creo que conduces mis sentidos
Cada pensamiento
Cada movimiento
Cada palabra
Parece naciera de tu ser
Te veo en mis recuerdos
Te siento en mi memoria
En mis sueños estás
Despierta y dormida
Que más quieres de mí
Que más me queda sin ti
Soy la sombra de mi ayer
Soy la luz de la esperanza
Soy lágrimas de alegría
Soy un pedazo de la nada
Soy lo que haz echo de mi
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